El impacto se registró a la 1.39 de la madrugada. Además de afectar las instalaciones principales, las llamas se propagaron a la planta vecina de Sabores y Fragancias S.A., ambos depósitos ubicados en el mismo predio. Las viviendas de la manzana también sufrieron importantes daños materiales. Algunas, prácticamente convivían con la fábrica y los vecinos destacaron quejas y denuncias de al menos una década atrás. Ahora, a cinco días de la explosión que pudo ser una tragedia peor, hay vecinos que no pudieron entras a sus casas y reclaman que quedaron abandonados.
Todavía cuentan con la guardia de bomberos, que fueron los primeros en llegar. Una vez que apagaron los principales focos y cortaron la propagación a las viviendas, continuaron hasta este martes con las tareas de asistencia.
Pero todavía esperan respuestas del municipio y saber cuándo podrán volver a sus casas. “Lo primero que nos dijeron fue que debíamos quejarnos con el seguro, pero el Municipio tiene participación en el evento porque nosotros ya habíamos juntado firmas por inhalación de aire tóxico”, fue lo primero que manifestó Tadeo Fons, uno de los vecinos damnificados. Tiene conciencia de un olor “horrendo” en el aire “que quema” desde que se mudó al barrio con su familia. Tadeo es asmático.
Y es que son varias la generaciones familiares que viven en el barrio hace tiempo y reclaman, incluso, desde antes de la llegada de la empresa de productos de belleza para el cabello. Las quejas se remontan a los tiempos en que YPF estaba presente en el barrio. "Esto se podría haber evitado, la fábrica era un depósito de YPF antes y hay tanques enterrados. Acá no podía haber una fábrica de ese tamaño funcionando", contó a Clarín un vecino visiblemente angustiado.
Días antes de la explosión, la gente de la zona había detectado un movimiento inusual, distinto al registro diario que tienen de la dinámica de la empresa. “Empezaron a tirar cosas a la calle de un momento a otro por la noche, fuera de la jornada laboral”, recordó Tadeo. Específicamente, unos días antes vio al personal de la empresa arrojar residuos en un contenedor grande de basura por el portón de 25 de Mayo, que está casi pegado a su casa.
Desde el jueves, la Policía local sigue en la zona. A raíz de la movilización temporal -no evacuación- que algunos vecinos debieron hacer para seguir con su rutina, en el barrio hay temor por la inseguridad. Familiares de Julieta, cuya casa resultó una de las principales afectadas, explicaron a Clarín: “Si no sos frentista te hacen dar toda la vuelta a la manzana”. Además, aseguraron que no se registraron robos o hurtos en las propiedades. El aseguramiento de la zona coincide con los peritajes a la fábrica.
Los bomberos locales estuvieron asistiendo dos o tres veces al día. Gustavo Calveiro, Jefe de bomberos, explicó a Clarín que su presencia se debe a las actividades de peritaje que ahora se realizan en la fábrica. “Quedaron ‘ollas’ debajo de materiales plásticos e intentamos apagar pequeños focos con el objetivo de preservar la escena y que la Policía de la Provincia y los peritos determinen dónde se originó el incendio”, detalló.
A la consulta de los depósitos de combustibles que no habrían sido extraídos tras retirarse YPF de la zona y dar paso a la fabricante de productos para el cabello, Calveiro comentó que “se veía un orificio en el medio pero como tenía agua, los cuerpos de bomberos no llegaron a verlo bien”. Aunque esas respuestas corresponden al Municipio y a los entes habilitadores correspondientes.
Por su parte, Otowil, que ahora figura en los mapas como “temporalmente cerrado”, está comprobando los daños para tramitar las indemnizaciones correspondientes.
Además de los problemas estructurales producto de la onda generada por la explosión en algunas viviendas, surgen otros problemas directamente relacionados con los servicios básicos como luz, agua y electricidad. Algunos vecinos registraron irregularidades en el servicio de AySa y agua “color marrón”.
Los servicios de luz eléctrica y gas se mantienen, excepto en casas con posibilidad de derrumbe, como la vivienda de Julieta, que momentáneamente está viviendo en la casa de su familia. Como ella, otros vecinos tuvieron que dejar su hogar y, hasta el momento, no pudieron regresar. Al momento, de 25 familias que viven a la vuelta de la empresa -en las intersecciones mencionadas-, son 15 las afectadas en menor o mayor medida. (Clarin.com)